lunes, 11 de mayo de 2015

LA CULPA ES DE LA VACA

DANIELA OLARTE NARANJO

LA CULPA ES DE LA VACA

Echar la culpa es parte de una cultura enraizada en la sociedad en que vivimos en la cual las inculpaciones sirven de pretexto para disfrazar nuestra incapacidad para asumir la responsabilidad de nuestros propios errores.  
Por muy anecdótico que parezca  echarle la culpa a la vaca, solemos echarle la culpa a la vaca como patrón de conducta y lo hacemos, por ejemplo, cuando maldecimos al escritorio por golpearnos siendo  nuestra torpeza golpearnos con el escritorio; cuando decimos el vaso se rompió en lugar de rompí el vaso; el agua se derramó en lugar de derramé el agua; me dejó el bus en lugar de perdí el bus.
Este condicionamiento mental es el camino más seguro al fracaso por cuanto nos pone en condición de víctimas de las circunstancias, de los otros e incluso de los objetos inanimados de nuestro entorno como los ejemplos anteriores del escritorio que nos golpea y el vaso que parece decidir romperse por sí sólo, nada de lo cual sería nuestra responsabilidad y por lo tanto controlarlo o resolverlo no dependería de nosotros que estaríamos a su merced.  
El precio pues de evadir la responsabilidad de nuestros propios errores resultaría en  entregar el gobierno de nuestras vidas y potencialidades a los mismos a quienes culpamos de nuestros fracasos y reveces que serían en tal caso los llamados a resolver.  No obstante y  contradictoriamente, decimos que los años dan sabiduría y que aprendemos de nuestros errores,  los cuales casi nunca admitimos y de los cuales por lo tanto no podríamos aprender cosa alguna.
Creerse víctima, por otro lado, no es un sentimiento sino que se trata de una mala actitud aprendida que se traduce en un comportamiento humano involuntario alejado de toda posibilidad de desarrollo.   
Mientras los fracasados buscan culpables, los exitosos buscan soluciones; mientras las víctimas preguntan ¿Por qué a mí? Los responsables y pragmáticos preguntan ¿Por qué?  Todo lo cual deberíamos reformular si queremos convertirnos en aprendices de la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario